La salud mental como un proceso dinámico de bienestar se mide a través de la calidad de vida, entendida ésta, como la capacidad de las personas para disfrutar de la vida. Sin embargo, esta capacidad de disfrute no solo está asociada a un grupo de factores personales como los estilos de vida, las características propias, la carga genética y el esfuerzo individual. También, está fuertemente determinada por un grupo de factores externos, que definen las condiciones de vida de las personas y sus entornos sociales, como lo es el trabajo, las condiciones de empleo, vivienda, agua y saneamiento, así como el acceso y cobertura a la salud y educación decente…

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